En teoría, un agujero negro es el resultado final de la degeneración gravitacional continua de una estrella o grupo de estrellas masivas. Cuando la estrella se contrae más allá de cierto limite -llamado Radio de Schwarzschild- y se hace aun más pequeña que una estrella neutrónica, su densidad es tán grande que ni siquiera la luz puede escapar de su campo gravitacional. Se ha sugerido la existencia de agujeros negros en las proximidades de estrellas normales que pierden cantidades de materia. Asi mismo, las fuentes de rayos X en el espacio galáctico y extragaláctico pueden indicar la presencia de estos objetos, uno de los cuales parece existir junto a una estrella supergigante en la constelación de Cisne.
En los años 70, Hawking y Ellis demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros. Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L.
En los años 70, Hawking y Ellis demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros. Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L.
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